Que el miedo no te inmovilice

¿Qué van a pensar de mí? El estigma.

¿Me servirá realmente para algo? Dudas sobre la efectividad.

¿Y si me derrumbo? No puedo permitirme venirme abajo.

Exploramos cada uno de estos temores para acercarte a una vida más plena

MIEDOS DE EMPEZAR TERAPIA

La salud mental está cada vez más en boca de todos, somos más conscientes de la necesidad de cuidarnos, ya no solo a nivel físico, y poco a poco se va extendiendo la opción de empezar a ir a terapia como una opción legítima que cada vez está más normalizada, pero seguimos encontrando a mucha gente que muestra reticencias a iniciar un proceso terapéutico, aún siendo conscientes de que necesitan ayuda porque sienten que algo no va bien en sus vidas. Es interesante plantearse de dónde vienen esas reticencias, para así poder detectar si lo que me pasa tiene que ver con los demás, con lo que pienso sobre el proceso en sí o tiene que ver conmigo misma/o, por eso hoy os dejamos algunos miedos muy comunes que se repiten a la hora de plantearse iniciar un proceso terapéutico, con la esperanza de que quizá alguien pueda sentirse identificado/a y le ayude a dar el primer paso.

  • ¿Qué van a pensar de mí? El estigma.

Al inicio de este blog hablábamos del proceso de normalización que estamos viviendo hoy en día con la terapia, lo cual consideramos tremendamente positivo, ya que algo bien visto socialmente es infinitamente más fácil de afrontar para cualquiera, no obstante, esto no significa que el acudir a terapia esté libre de estigma, aún existe una firme creencia en muchas personas de que la terapia solo es para gente que “está muy mal” y, desgraciadamente, aún hay personas en cuyo círculo más cercano puede estar mal visto buscar ayuda psicológica por considerarse ésta algo relacionado con la debilidad: “No puedes tú solo, por lo tanto eres una persona débil”.

La realidad no puede estar más alejada de este pensamiento, no hay persona más valiente que la que afronta los problemas cara a cara y es capaz de pedir ayuda para poder resolverlos.

  • ¿Me servirá realmente para algo? Dudas sobre la efectividad.

También es muy común dudar de si la terapia podrá ayudarme de forma efectiva con mi malestar. Son comunes los pensamientos del estilo: “Realmente lo que me pasa no es para tanto, no veo en qué me podría ayudar ir a terapia”, “lo que a mí me pasa no puede mejorar yendo a terapia”, “si no puedo solucionarlo yo sola/o, nadie podrá ayudarme a hacerlo”.

La psicología es una ciencia que abarca diferentes campos muy diversos, lxs profesionales nos formamos durante toda nuestra vida para poder ofrecer ayuda de la mejor forma posible a las personas con las que trabajamos, y nuestro compromiso con el bienestar de éstas es férreo. Sin embargo, igual que hablamos de la necesidad de confiar en el proceso terapéutico y en tu terapéuta, también nos gustaría mencionar que no todos los psicólogos son para todas las personas. Tienes que encontrar al profesional que se adapte a lo que tú necesitas y que te haga sentir libre, cómodo/a, validado/a y seguro/a, si por el contrario no es así, ahí no es.

  • ¿Y si me derrumbo? No puedo permitirme venirme abajo.

Por último queríamos hablaros de este miedo que puede asaltarnos y hacernos dudar de si es buena idea empezar un proceso terapéutico, ¿qué pasa si me expongo y todo lo que depende de mí se viene abajo conmigo?

Es un temor totalmente legítimo, ya que la terapia implica exposición, evaluación, reflexión y muchas veces nos lleva a tomar conciencia de realidades que pueden hacer que nos vengamos abajo o que nos desmoronemos pero lo importante es que la terapia también implica reconstrucción, y desde una base más firme nuestros pilares se verán, con total certeza, muy reforzados.

Así que, recuerda, sentir alguno o varios de estos miedos es totalmente normal, pero si crees que lo necesitas, te animamos a dar un paso adelante para hacerles frente y poder comenzar tu camino hacia el bienestar.

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