Celia Méndez-Cabezas Domínguez
Psicóloga colegiada M-37285
Desde pequeña, siempre me ha interesado entender por qué las personas sentimos lo que sentimos, pensamos lo que pensamos y hacemos las cosas que hacemos. Siempre tuve claro que lo que me haría feliz sería trabajar con personas, y por ello decidí estudiar Psicología. Estudié el grado en la Universidad Autónoma de Madrid, y, durante esos años, empecé a sentir un gran interés por el mundo de la infancia y el desarrollo infantil. Por ello, continué mis estudios con un Máster en Psicología de la Educación en la misma universidad, donde participé durante cinco años en proyectos de investigación sobre desarrollo temprano del lenguaje. También realicé un Máster en Intervención con Menores en Riesgo Social y otro Máster en Psicología General Sanitaria, que compaginé con el trabajo en diferentes ámbitos de la Psicología. Comencé mi vida laboral trabajando con niñxs, adolescentes, familias y adultos, y continué formándome con tres títulos de Experto en Psicoterapia Emocional-Sistémica en el ámbito infanto-juvenil, de terapia de pareja y de adultos, además de diferentes cursos sobre temas como gestión emocional o intervención en trauma.
Trabajar en el ámbito familiar y formarme en un enfoque sistémico, me ayudó a darme cuenta de que, en muchas ocasiones, las cuestiones que nos generan sufrimiento tienen que ver con la manera de relacionarnos con el mundo y con las personas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, a través de las experiencias que vivimos desde que nacemos. Comprender esta conexión entre infancia y vida adulta despertó en mí un gran interés por trabajar con personas adultas y acompañarlas en el proceso para entender su propio malestar, sanar y cuidarse. Creo que todas las personas merecemos poder tener un espacio para entendernos a nosotras mismas, abrazarnos y explorar cuáles son esas experiencias que forman parte de nuestra historia. Estoy segura de que juntxs podremos crear un espacio de confianza, cercanía y seguridad que te permita ir descubriéndote a ti mismx, sin juicios y con la calidez humana que todxs merecemos.